El mal llamado plástico “oxo-biodegradable”: problema, no solución Featured

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Se estima que en el planeta se producen 500.000 millones de bolsas plásticas al año, de las cuales se reciclan entre el 1-3% del total. Una parte de estas pueden terminan enterradas en botaderos, pero como se puede observar en las noticias y redes sociales, otras terminan contaminando los océanos y matando animales salvajes y aves marinas. Dice el dicho que la basura de unos es la ganancia de otros, pero con el plástico hay que decir que la basura de unos es el problema de otros.

Una alternativa recientemente desarrollada es el plástico oxo. Me voy a referir a él como oxo por una razón: El Parlamento Europeo lanzó una directriz en abril del presente año para que el término “biodegradable” no se pueda utilizar en referencia a la tecnología oxo. Las opiniones científicas al respecto están divididas, pero sí hay algo claro: la materia prima para la fabricación del plástico oxo es la misma que la que se utiliza para producir plástico convencional, con la única diferencia de que se le agrega un aditivo llamado d2w, que es una mezcla de sales metálicas.

En primer lugar, el d2w no cambia las propiedades químicas del plástico: una bolsa plástica sigue siendo una bolsa plástica, la única diferencia es que se despedaza más rápido. Concluye el Parlamento Europeo que no hay evidencia para decir que este aditivo convierta el plástico en un material biodegradable, sino más bien en otro problema: microplásticos. Estos son partículas plásticas finamente divididas, que terminan contaminando los fondos de los océanos, lagos y en general cualquier superficie terrestre. Por ejemplo, se estima que casi el 90% de la sal de mesa en el mundo ya tiene presencia de microplásticos. Usted y yo estamos ya comiendo plástico.

En presencia de oxígeno, los plásticos oxo se degradan en teoría en unos 24 meses. El problema es que en los rellenos sanitarios y ambientes marinos, los niveles de oxígeno no son altos como para descomponerlos tan rápido, por tanto no son de utilidad en estos casos. Por otra parte, las sales que componen el d2w presentan por sí solas un problema: tienen componentes como cobalto, que no solamente convierten al plástico oxo en una sustancia peligrosa para el contacto con alimentos, sino que además exponen a los otros seres vivos del planeta que se comen las bolsas o sus microplásticos, a nuevos problemas relacionados a toxicidad por consumo de metales pesados.

El otro problema implícito es el comportamiento humano de botar bolsas por todo lado: Si de por sí ahora hay plástico tirado en las calles, el utilizar bolsas “amigables con el ambiente” va a degenerar en que la gente bote estas por todo lado más descuidadamente. La solución al problema (y que unos pocos países ya han implementado) es erradicar el uso de plásticos en el país. Aprendamos a usar nuevamente recipientes de papel y/o vidrio, además de productos verdaderamente biodegradables como bolsas de almidón de yuca o de papa, por ejemplo. Reciclemos lo que ya existe, pero además digámosle no al plástico en nuestra vida.

 

 AMBIENTE BOLSAS

* Fundación Rocaverde para la Investigación Ambiental. Para comentarios o preguntas por favor llamar al 2292-6685 o escribir a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

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