Empeño y talento

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Cuatro décadas y media transformando la madera al gusto de sus clientes.

Don Víctor Jiménez Montero es un tornero especializado, quien desde su época colegial tuvo claro que se quería dedicar a la ebanistería, y ese trabajo le ha permitido ver por su familia durante los últimos 45 años.

Recuerda que desde muy joven le gustaba trabajar la madera y por eso cuando en su etapa colegial, en el Liceo de Moravia, le hablaron de la posibilidad de estudiar en  el Colegio Vocacional Monseñor Sanabria, en Desamparados, no dudó en escoger ese camino. Ahí sacó el bachillerato y el oficio de ebanista, y tras graduarse empezó a trabajar en Dulce Nombre de Coronado, donde siempre ha vivido. Dice que poco a poco fue tomando experiencia y consolidándose, lo que le permitió hacer una muy buena clientela.

“Puse un taller de servicio y a lo largo de todo este tiempo hemos tenido altos y bajos en lo económico, pero hemos salido adelante en compañía de mi esposa y mis tres hijos.

“Acá la gente viene para trabajos del torno, y otros me encargan trabajos específicos que necesitan; prácticamente yo hago lo que me pidan”.

Si bien la competencia en mueblería ahora ha pasado incluso a las grandes cadenas de ventas a pagos, él dice que eso no le perjudica mucho, porque a su taller llega incluso gente de mueblerías que requiere un trabajo de torno, y es que ya no quedan muchos torneros en el mercado, y además él no trabaja por cantidad sino ante el pedido de cada cliente y de sus posibilidades.

Don Víctor siempre ha trabajado solo aunque la que más lo acompañaba en el taller era su hija Victoria Jiménez García, ahora con 32 años de edad, quien afirma que sobre todo en la época en que se jugaba con trompos de madera en la escuela: “Cuando se dieron cuenta de que era mi papá quien los vendía, se venían y nos quedábamos alrededor del torno viendo como él nos los hacía”.

También cuando empezó lo del country, de recortar figuras de alguna cosa, para el Día del Padre le encargaban cajitas para decorarlas, y además él hacía todo tipo de recortes de cualquier figura, cosas para cocina, para el Día de la Madre, y venían con una figura fotocopiada y él se las hacía en madera.

Actualmente dice que trabaja mucho lo del torno, que lo utilizan para pedir cosas rústicas,  patas de silla, mesas, bases de lámparas, etc.

Don Víctor vive en su casa de habitación donde también tiene su taller en Dulce Nombre de Coronado, con su esposa, doña Maritza García, y sus hijos,  Victoria, Víctor y Carlos.

Victoria y sus hermanos manifestaron que “nosotros sus hijos nos sentimos orgullosos de él, porque es una persona humilde y muy querida en la comunidad, y gracias a su trabajo nos sacó adelante y nos enseñó a ser responsables y luchar cada día”.

 

 

Víctor Jiménez, toda una vida trabajando la madera con imaginación y talento.

 

De sus tres hijos, Victoria fue la que más compartió en el taller con su papá.

 

Hacer trompos ha sido una de sus especialidades y los han usado muchas generaciones.

 

 

 

Don Víctor hace lo que le pide la gente.

 

El dato

Para trabajos en torno o encargos al gusto, pueden localizar a don Víctor al teléfono (WhatsApp) 8486-8037.

Su taller lo tiene 75 metros al este de la escuela de Dulce Nombre, frente al Instituto Clodomiro Picado.

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