In Memóriam

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 Cuando se celebra dos veces el día del cumpleaños 

Cuando Dios le regala una segunda oportunidad de vida, usted desea celebrar doble su nacimiento; así era Diego Barboza Jiménez, quien cumplía años de vida el 21 de junio (nació en 1984), pero también celebraba el día que recibió su trasplante de riñón, el 12-06-1998. Para él fue más importante el día de su segunda oportunidad, que su propio nacimiento.

Cuando la persona tiene una segunda oportunidad de vivir no la desperdicia, trata de vivir sus días a plenitud sin muchas preocupaciones y siempre con una sonrisa de gratitud por un día más. A pesar de que en sus últimos años la salud de Diego se iba apagando, fue un luchador y trató de que cada día valiera la pena. Solo él supo todos los dolores en el cuerpo, las dificultades para respirar y los miedos que cada día traía, y aun así siguió adelante hasta que Dios se lo llevó a su presencia.

Diego vivía feliz dentro de su presente; nos imaginamos que su mayor miedo fue  cuánto tiempo iba a durar esa segunda oportunidad. Para una persona trasplantada de algún órgano, su promedio de vida es de 15 años aproximadamente, Diego duró 23 años trasplantado. Cada día para Diego era un milagro, todos en la familia sabíamos que día a día se acercaba a la meta y por eso teníamos que cuidarlo más.

La vida de Diego ha sido una oportunidad de introspección para nosotros, su muerte nos ha dado una segunda oportunidad para preguntarnos… ¿Cómo estamos gastando nuestra vida? Y hoy, aprovechamos la oportunidad para preguntarle: ¿Cómo está viviendo la suya?

Nuestra esperanza es que la historia de Diego también le sirva a usted para hacer introspección y le dé una segunda oportunidad de vida, para valorar mucho más los años que vienen.

Como familia que nació y vive en Coronado, nos da tristeza ver la cantidad de jóvenes que están en las calles con problemas de adicciones, nos impresiona cómo ha aumentado esta incidencia en Coronado durante los años que Diego vivió (36 años).

Si usted en este momento está teniendo una vida no tan plena y completa, una vida sin alegría, una vida con adicciones, una vida con sufrimiento o una vida sin agradecimiento, como familia le damos un consejo: pida a Dios por una segunda oportunidad.

Diego fue muy humilde, luchador y vivió amando a su pueblo, a su gente; estamos seguros de que cada vez que pasaba por el frente “del centro” del pueblo, se sentía animado al gritar los nombres de las personas a las que saludaba. De eso se trata la vida, de disfrutar las simples cosas:

 

  • Una buena comida (le gustaban mucho los chicharrones y tenía siempre antojo de algo).
  • Saludar a los amigos (se quedaba hablando un montón en cada express que hacía).
  • Contar “chiles” (siempre en la carnicería se escuchaban sus carcajadas).
  • Compartir momentos en familia (con el tiempo la familia se fue agrandando. Llegaron los cuñados y la cuñada; Diego aceptó a todos como parte de la familia, a esto le agregamos los cuatro sobrinos que le dieron más alegrías y momentos únicos).
  • Tuvo un mejor amigo (Nayte, el primer caballo que tuvo, se convirtió en el que le enseñó el amor por los caballos y los topes).
  • Viajar (le encantaba conocer nuevos lugares, culturas y personas, a todos les decía que era trasplantado).
  • Amó a sus papás (su héroe fue su papá, que le dio el riñón. Y mamá siempre lo cuidó hasta su último momento).
  • Amó a sus hermanos y novia (sus hermanos fueron parte importante de su vida y en sus últimos años su novia fue indispensable para vivir más años).

 

Las cosas simples son las que realmente importan en la vida de cada persona. La humildad de Diego y su alegría fueron lo que lo caracterizaron en sus años de vida. Para algunos, 36 años son poco para vivir, pero creemos que si uno vivió luchando cada día, esos 36 valieron más que 100 años de vida. Vivir agradecido hace que uno disfrute más, que no se preocupe tanto y que valore lo que Dios le da para vivir.

 

Las segundas oportunidades existen, solo hay que encontrarlas. Tal vez su segunda oportunidad sea realizar más ejercicio, visitar más a los familiares, abrazar a más personas, dejar sus adicciones, viajar más, perdonar a alguien, etc. Hay miles de segundas oportunidades y como familia, esperamos que la vida de Diego les inspire a vivir más y disfrutar todo lo que nos da Dios.

 

Nuestro pueblo ha visto crecer muchas personas que dejaron huella positiva y sabemos que Diego lo fue.

 

¡Gracias, Diego, por enseñarnos el valor de luchar un día más!

 

Y usted: ¿Ya luchó por un día más?

 

Con nuestro amor y cariño,

Familia Barboza Jiménez

Familia Hernández Barboza

Familia Barboza Hernández

Familia Jiménez Barboza

Familia Vargas Blanco

 

 

 Diego Barboza Jiménez, descanse en paz.

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