La leyenda del colibrí morado Featured

Written by 
Published in Actualidad

Por M. Bottazzi

Para El Coronadeño Hoy 

Cuenta la leyenda que en la tribu de los indígenas Huetar de Occidente había una hermosa doncella llamada Tayel  (que significa canto sagrado). Tayel era hija del cacique Yurustí. Hermosa doncella  muy amada por su padre.

En una de las ceremonias entre chamanes y caciques, celebrada en Toyopán , llegó un joven hijo del cacique del señorío del Guarco. Su nombre era Eluney (que significa regalo del cielo).

Eluney era muy amigo de Yurustí y se tenían mucha confianza.

Estando el joven en la ribera del río Virilla, vio a la doncella Tayel , desenredando su pelo a la sombra  de un chilamate. El joven quedó enamorado de Tayel y ella se fascinó al ver a ese fornido muchacho con  grandes ojos negros.

Yurustí sabía que ellos se amaban y permitió que se vieran, y hasta planeaba que se casaran. Pero, no era tan fácil. 

Ellos  sabían que  el amor entre Tayel y Eluney era prohibido, pues quien elegía los compromisos era el rey Garabito, y los chicos indígenas ya estaban comprometidos con otros jóvenes de la realeza de otras tribus en el reinado.

De hecho, el rey  Garabito había pedido a Tayel para casarla con un cacique Pacaca. 

Como en las fronteras actuales, cada uno de los caciques tenía definida su área de dominio, y casar a Tayel con un joven de otro reino era una estrategia para evitar una lucha de  etnias  y expandir  dominios.

El día de la boda llegó, y vistieron a Tayel con atuendos de hilos  morados y collares de oro.

Su pelo negro largo brillaba como el mismo sol.

Yurustí y su amigo Eluney prepararon una forma para que Tayel huyera y no se casara.

El plan era que Eluney la encontraría en la montana y estarían juntos por siempre.

En el río la esperaba una  balsa para que la doncella  huyera río abajo, y luego se escondiera en una cueva en la montaña.

El mismo cacique Yurustí le aconsejó a su hija  la estrategia de escape. Planearon cómo hacer para engañar a las mujeres que la estaban alistando para la boda arreglada.

 Y así, Tayel, llorando huyó por el río y por el bosque y se perdió montaña adentro.

Nadie sabe qué pasó, pues la balsa apareció intacta y no se vio rastro de Tayel nunca más.

Cuenta la leyenda que nadie supo  que pasó con Tayel y que los dioses se la llevaron a su reino.

Todos: los artesanos, los cazadores, los agricultores, los dirigentes y los curanderos buscaron a la doncella, y ella no dejó rastro alguno.

Eluney y Yurustí fueron a rogarles a los chamanes para que intercedieran con la  deidad la Madre Tierra y el Padre Sol, que les dijeran dónde  estaba la amada Tayel. Finalmente, la deidad les confesó que Tayel fue llevada por los dioses a estar con ellos en otra vida, y les dijo  que Tayel se convirtió en los colores hermosos con tonos violeta y morados de los atardeceres  y amaneceres de las tierras altas de Coronado. Esos que se ven en Toyopán, los que se ven   en las montañas  de Monserrat.

Fue tal el sufrimiento de Eluney que le pidió al padre Sol que lo convirtiera en un colibrí morado,  con alas de sable para, en su vuelo  veloz, poder pasar a otra dimensión y  visitar a su amada y reflejar los colores del cielo en las horas de penumbra y amaneceres, y así fundirse en el amor intenso entre  cielo y colibrí.

 

Margharita Botazzi

Santuario de aves Armonía Natural

Telf. 8912-9741

Fotografía de Ericka Brade

 

 

 

 

Read 59 times
Rate this item
(0 votes)

Toyopan

Isidreño

uned 2022