Fernando Rojas Gómez

Fernando Rojas Gómez

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Noviembre

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El tema de la Plaza Vargas, para quienes realmente somos coronadeños y amamos este cantón, no es un tema ni político ni de conveniencia; no es un tema de qué alcalde, o qué regidor, o qué diputado, o qué funcionario, o qué empresario merece o merecerá los créditos si algún día ese sector o parte de este pasa a ser de nuestro pueblo y se pueda concretar ahí el gran sueño de convertirlo en un área recreativa, cultural y deportiva, y campo ferial.

No se puede ser miope u oportunista en un tema que es de trascendental importancia para el cantón. Cualquier coronadeño de verdad sabe que el convenio que firmó el INVU con la Municipalidad para la administración del uso de la Plaza Vargas por dos años, prorrogables a otros dos, independientemente que ese escrito sea bueno, regular o malo, es el primer portillo que abre esa institución en medio siglo, 50 años desde que una coronadeña les vendió esos terrenos. Entonces, la pregunta es: ¿Vamos a ser tan irracionales de desaprovecharlo dejando  el camino abierto para que esa institución ponga en marcha su proyecto original de construir 500 viviendas de clase media alta en esa zona, el cual fue esbozado años atrás por funcionarios del INVU, en sesión municipal? ¿Cuántas personas coronadeñas hoy en día tendrían acceso a una vivienda de 30 o 40 millones para arriba? ¿Muy pocas verdad? Pues el resto nos vendría de afuera, lo que implicaría el posible colapso del transporte público, la distribución de agua, la recolección de basura, etc. Desde hace rato en Coronado estamos claros en que eso no puede ser y  en oponernos a ese proyecto, al menos como se planteó originalmente.

Ahora bien, imagínese esa zona con espacios para niños, adultos mayores, emprendedores, artistas locales, deportistas, más el hecho de poder transitar en paz por Coronado, y poder comprar las verduras en condiciones normales y saludables, sin hacinamiento y por estos tiempos, con menos riesgo de contagio por la pandemia que nos afecta.

Personalmente, considero que es el momento de unirnos todos bajo una sola bandera y aprovechar esta oportunidad, que si la dejamos escapar sería olvidarnos definitivamente de ese sueño, y quedar solo atentos a oponernos una y otra vez al proyecto de vivienda,  con lo que pasarían otros 50 años de polvo y abandono, en una de las principales y más prometedoras zonas de nuestro cantón.

A nadie le importará quién sea el héroe; lo que importa es que se concrete el hecho heroico de devolver a nuestro cantón esa zona que nunca debió salir de nuestras manos. Dejemos los odios, las revanchas, el color político, los intereses particulares de lado y levantemos la mano para formar un solo frente por una sola causa y que el pueblo de Coronado sea el verdadero gestor de un hecho que nos agradecerá la actual y las venideras generaciones coronadeñas.