Carolina Blanco Vargas

Carolina Blanco Vargas

24
Noviembre

A inicios de año, siempre pensamos en nuestras metas, proyectos, deseos, ilusiones y mucho más, no solo desde el área personal, sino también en los ámbitos familiares, académicos o profesionales, laborales, espacios sociales para compartir con los amigos y compañeros en general. Surgen emociones profundas de qué voy a hacer para que el año que comienza sea diferente, que marque en la vida para bien, que podamos mejorar aspectos que se requieren trabajar y que por alguna razón no fue posible en etapas anteriores. 

10
Noviembre

 

La ansiedad es una reacción emocional de adaptación, anticipación y normal ante eventos de resultado incierto que imaginamos como amenazantes, o ante situaciones ante las cuales pensamos que no tenemos recursos suficientes para afrontarlas.

También puede ser una reacción útil para ser más eficientes en la tarea que pretendemos realizar. Por ejemplo, un nivel de ansiedad moderado puede hacer que trabajamos más eficazmente, o que aprovechemos más el tiempo que tenemos.

Algunas de las sensaciones físicas que una persona puede presentar, ante un evento ansioso,  son la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, opresión en el pecho, tensión muscular, sudoración de las palmas de las manos, aumento en la temperatura, malestar en el estómago, mareos, temblor en las manos y las piernas, dilatación de las pupilas, palidez facial, hormigueo o náuseas.

Por otro lado, se manifiestan problemáticas a nivel emocional y cognitivo como presencia de nerviosismo, angustia, pensamientos negativos, ideas obsesivas, problemas de concentración, dificultad para tomar decisiones, irritabilidad, inseguridad, susceptibilidad y algunas preocupaciones excesivas.

Es notorio que a nivel conductual se sufran cambios producto de la ansiedad, por ejemplo, los bloqueos, la rigidez, la dificultad para expresarse o actuar, tener cambios en la alimentación y en el sueño, no poder establecer relaciones sociales asertivas y evitar situaciones.

Debemos prestar atención a cada una de las consecuencias de esta problemática, ya que podríamos tener más complicaciones a futuro, como la poca tolerancia a la frustración, problemas en el estado de ánimo, afectación en la cotidianidad, incapacidad de interactuar con los demás, deterioro de la autoestima, o no poder realizar actividades personales, laborales o académicas, ya que surgen sentimientos de incapacidad.

Cada persona maneja la ansiedad de forma diferente y particular, sin embargo, podemos tomar en cuenta ciertas recomendaciones para bajar un poco los niveles e ir poco a poco teniendo estabilidad. Dentro de ellas tenemos:

  1. Hacer ejercicios físicos, de relajación, respiración o yoga.
  2. Trabajar en los pensamientos que generan la ansiedad por medio de un registro.
  3. Aumentar la autoestima.
  4. Desahogar y exponer las preocupaciones, dudas o sentimientos.
  5. Aprender a actuar y afrontar las dificultades, no evitarlas.
  6. Planificar y ocupar el tiempo.
  7. Interpretar los problemas como desafíos y no amenazas.
  8. Dormir bien, establecer un horario para descansar.
  9. Tener una alimentación sana y equilibrada y tomar mucha agua.
  10. Buscar ayuda profesional.

Recuerda que a pesar de lo negativo, la ansiedad también nos prepara para:

Luchar, enfrentar o atacar el posible peligro o problema.

Huir del posible peligro o amenaza.

Evitar las situaciones aversivas o temidas.

Dar herramientas o conocimientos para enfrentar riesgos y acceder a nuestros objetivos.

 

Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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03
Septiembre

La motivación es la clave para entender por qué los seres humanos son perseverantes buscando ciertos logros; es la “palanca” que mueve las conductas, la que permite provocar cambios y crecimientos en la vida, teniendo presente que no todos los días son igualmente activos, pero debemos persistir en las metas hasta ver resultados y llegar a la realización. 

05
Julio

Entendemos como concepto de inteligencia emocional aquella habilidad que tienen las personas para sentir, entender, expresar, controlar y modificar sentimientos y emociones, tanto personales como de otras personas. Esta inteligencia incluye motivación, perseverancia, empatía y adaptación. Gran parte de las decisiones de nuestra vida diaria son influenciadas por las emociones, aunque no nos demos cuenta.

Dentro de la inteligencia emocional la persona posee un conocimiento emocional de sus sentimientos y emociones, reconociendo la influencia que tiene su estado anímico en su comportamiento. También se evidencia un autocontrol, es decir, una actitud donde podemos analizar las emociones y no dejarnos llevar por ellas de forma ciega y que nos lastime.