Carolina Blanco Vargas

Carolina Blanco Vargas

10
Noviembre

 

La ansiedad es una reacción emocional de adaptación, anticipación y normal ante eventos de resultado incierto que imaginamos como amenazantes, o ante situaciones ante las cuales pensamos que no tenemos recursos suficientes para afrontarlas.

También puede ser una reacción útil para ser más eficientes en la tarea que pretendemos realizar. Por ejemplo, un nivel de ansiedad moderado puede hacer que trabajamos más eficazmente, o que aprovechemos más el tiempo que tenemos.

Algunas de las sensaciones físicas que una persona puede presentar, ante un evento ansioso,  son la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, opresión en el pecho, tensión muscular, sudoración de las palmas de las manos, aumento en la temperatura, malestar en el estómago, mareos, temblor en las manos y las piernas, dilatación de las pupilas, palidez facial, hormigueo o náuseas.

Por otro lado, se manifiestan problemáticas a nivel emocional y cognitivo como presencia de nerviosismo, angustia, pensamientos negativos, ideas obsesivas, problemas de concentración, dificultad para tomar decisiones, irritabilidad, inseguridad, susceptibilidad y algunas preocupaciones excesivas.

Es notorio que a nivel conductual se sufran cambios producto de la ansiedad, por ejemplo, los bloqueos, la rigidez, la dificultad para expresarse o actuar, tener cambios en la alimentación y en el sueño, no poder establecer relaciones sociales asertivas y evitar situaciones.

Debemos prestar atención a cada una de las consecuencias de esta problemática, ya que podríamos tener más complicaciones a futuro, como la poca tolerancia a la frustración, problemas en el estado de ánimo, afectación en la cotidianidad, incapacidad de interactuar con los demás, deterioro de la autoestima, o no poder realizar actividades personales, laborales o académicas, ya que surgen sentimientos de incapacidad.

Cada persona maneja la ansiedad de forma diferente y particular, sin embargo, podemos tomar en cuenta ciertas recomendaciones para bajar un poco los niveles e ir poco a poco teniendo estabilidad. Dentro de ellas tenemos:

  1. Hacer ejercicios físicos, de relajación, respiración o yoga.
  2. Trabajar en los pensamientos que generan la ansiedad por medio de un registro.
  3. Aumentar la autoestima.
  4. Desahogar y exponer las preocupaciones, dudas o sentimientos.
  5. Aprender a actuar y afrontar las dificultades, no evitarlas.
  6. Planificar y ocupar el tiempo.
  7. Interpretar los problemas como desafíos y no amenazas.
  8. Dormir bien, establecer un horario para descansar.
  9. Tener una alimentación sana y equilibrada y tomar mucha agua.
  10. Buscar ayuda profesional.

Recuerda que a pesar de lo negativo, la ansiedad también nos prepara para:

Luchar, enfrentar o atacar el posible peligro o problema.

Huir del posible peligro o amenaza.

Evitar las situaciones aversivas o temidas.

Dar herramientas o conocimientos para enfrentar riesgos y acceder a nuestros objetivos.

 

Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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03
Septiembre

La motivación es la clave para entender por qué los seres humanos son perseverantes buscando ciertos logros; es la “palanca” que mueve las conductas, la que permite provocar cambios y crecimientos en la vida, teniendo presente que no todos los días son igualmente activos, pero debemos persistir en las metas hasta ver resultados y llegar a la realización. 

05
Julio

Entendemos como concepto de inteligencia emocional aquella habilidad que tienen las personas para sentir, entender, expresar, controlar y modificar sentimientos y emociones, tanto personales como de otras personas. Esta inteligencia incluye motivación, perseverancia, empatía y adaptación. Gran parte de las decisiones de nuestra vida diaria son influenciadas por las emociones, aunque no nos demos cuenta.

Dentro de la inteligencia emocional la persona posee un conocimiento emocional de sus sentimientos y emociones, reconociendo la influencia que tiene su estado anímico en su comportamiento. También se evidencia un autocontrol, es decir, una actitud donde podemos analizar las emociones y no dejarnos llevar por ellas de forma ciega y que nos lastime.

22
Marzo

Los valores son parte de la identidad de todo ser humano, son una guía del comportamiento cotidiano. Según el patrón de crianza que tenga cada persona, así se va creando una escala de valores que se ponen en práctica de acuerdo con la decisión personal, cuando somos más conscientes de las actitudes y de la manera en cómo enfrentamos las situaciones de la vida.

Cuando cada uno de nosotros actúa por los valores lo hacemos por conviccción y la creencia que tengamos, aun si otras personas piensan diferente, o no están de acuerdo con nuestro punto de vista.

De acuerdo con la importancia que tenga en nuestra vida cada persona o actividad realizada, así será el valor que le pondremos en la escala personal, es decir, si para mí es más importante la opinión de los demás y no mi satisfacción, le daré un valor más significativo a lo que expresen las otras personas, y así será con muchos ejemplos; la diferencia la marcará la coherencia que tenga entre lo que digo y hago poniendo como primer criterio mis valores.

Si realizamos una lista de los valores existentes, sería muy amplia; sin embargo, es importante mencionar algunos como referencia, ya que son la base para poder relacionarnos en los distintos ambientes, y también, nos hace refrescar los que necesitamos tener presentes en el diario vivir, a pesar de ser criticados por otros.

Tenemos la honestidad, es decir, somos auténticos y coherentes, no mostramos diferentes caras, sino que se respeta la verdad, sea o no agradable para otros.

La responsabilidad que implica que asumimos las obligaciones que tengamos, poniendo cuidado a las decisiones y posibles consecuencias sin dejar que otros asuman nuestros errores o funciones específicas.

La sinceridad que tiene relación con la expresión libre sin tener que fingir lo que no somos, teniendo cuidado en no perjudicar a los demás; la sinceridad va construyendo la confianza, pues es un instrumento importante para mostrar a otros la franqueza y transparecia que tenemos.

A muchos se nos dificulta poner en práctica lo que conocemos como tolerancia. Este valor se basa en aceptar con madurez y voluntad las opiniones de los otros, a pesar de que son distintas a las nuestras, no descalificamos ni somos indiferentes.

La comunicación, el respeto y el compañerismo van de la mano, y se tornan indispensables para poner en práctica otros valores, que son igual de necesarios para la convivencia personal y con las otras personas.

El no etiquetar, no suponer, el no tener prejuicios, entre otros, son parte del respecto y compañerismo, además el no aplicar esas situaciones groseras, permite que la comunicación se base en principios y no en hipótesis.

Existen otros valores, por ejemplo, el compañerismo, el aprendizaje, la solidaridad, la superación, que son igualmente significativos en nuestras vidas, y que deben ponerse en práctica hasta donde sea posible en nuestras actitudes diarias; sin embargo, cada uno de nosotros es quien decide la actitud y la manera de comportarse frente a las personas, las oportunidades, las dificultades o las responsabilidades, decidimos si asumimos o evadimos, siempre y cuando intentemos tener un vínculo armonioso con quienes tengamos al lado, y realicemos un esfuerzo por sentirnos plenos asumiendo el compromiso y analizando la pregunta: ¿Cuáles valores pongo en práctica para ser cada día una mejor persona? Será que necesito replantearme algunas ideas, proyectos o decisiones, o por el contrario, estoy estable con lo que siento, pienso y actúo.

 

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Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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