Carolina Blanco Vargas

Carolina Blanco Vargas

01
Diciembre

La ira es una emoción presente en el ser humano que se evidencia con mucha frecuencia en el diario vivir. Esta conducta es aprendida y se convierte muchas veces en un hábito, por lo que es importante implementar hasta donde sea posible el autocontrol, que es la capacidad que adquirimos para controlar nuestras emociones y comportamientos antes de que sean estos los que nos controlen a nosotros. 

30
Octubre

Todos tenemos una sonrisa que, sin lugar a dudas, cautiva a las personas que están a nuestro alrededor; es una muestra de alegría, de cortesía cuando saludamos, de cariño hacia los seres queridos, de motivación cuando logramos alcanzar una meta o cuando queremos ayudar a otros a sentirse positivos y que olviden por momentos sus preocupaciones o sufrimientos. También es una herramienta que trasmite confianza, que seduce, que halaga si del tema de amores se trata. 

13
Agosto

A lo largo de la vida, nos encontramos en situaciones o momentos que nos obligan a cuestionar el camino que seguimos, y nos piden reestructurarlo y volver a empezar. Es aquí cuando surgen preguntas como: ¿Qué debo hacer? ¿Cómo empiezo de nuevo? ¿Cuáles son los pasos para seguir? ¿Será que es lo correcto? ¿Me lastimaré otra vez?, entre muchas más, que se responderán conforme avancemos y luchemos por ser mejores, teniendo madurez y tolerancia ante las pruebas que se manifiestan en el día a día, anteponiendo la actitud positiva, sin mirar hacia atrás y teniendo la claridad de que se han cometido errores, se han tenido desilusiones, tropiezos, miedos, dudas, sufrimientos y otros, que lastiman, pero que también fueron experiencias de crecimiento, enseñanza y de oportunidades para valorar lo que se tiene, para merecer mejores cosas y para ver la luz en el camino cuando se han atravesado momentos dolorosos; por ello es importante renacer a pesar de todo lo vivido. 

08
Julio

Cuando una persona se encuentra con ansiedad sin importar los factores que la provoquen, esta viene acompañada comúnmente de cambios de ánimo y estrés. En los adolescentes, la ansiedad surge principalmente porque, al ser un período de transición, deben ir asumiendo responsabilidades, tomar decisiones, analizar lo que ejecutan y otras. En ocasiones, no cuentan con los recursos necesarios para superar con éxito las adversidades, de allí surge el bloqueo y la desesperación sin saber cómo salir adelante. 


Las expectativas que la sociedad y los padres de familia muestran a los jóvenes son armas de doble filo, que sin darnos cuenta están provocando que los menores se sientan solos, estresados, inútiles, poco capaces, inseguros, con desesperanza y que vivan el día a día sin disfrutar de su etapa.

Las exigencias y los fracasos en el rendimiento académico, problemas dentro del núcleo familiar como los procesos de duelo, desempleo de los padres, discusiones, divorcios; las actitudes de los padres tales como ignorar, comparar con otros, favoritismo entre hijos, expresarse de forma negativa llamándolos inútiles, vagos, tontos; inclusive, cuando los condicionan en que si no “cumplen” con lo que deben los sacarán del colegio y otros factores, provocan frustraciones, depresiones, enojos, inseguridades, negatividad, miedo, baja autoestima y una ansiedad tan marcada, que afecta al adolescente no solo en lo emocional y desempeño, sino también el área física enfermando con frecuencia.

Aunque no existe una alternativa eficaz en su totalidad para eliminar la ansiedad, sí existen estrategias para disminuirla y aprender a sobrellevarla sin que afecte el rendimiento cotidiano de la persona. Se detallan a continuación algunas sugerencias:

  • Reconocer que se está mal y se requiere ayuda.
  • Los padres de familia deben tener paciencia y emplear la comunicación con los hijos para que puedan expresar lo que piensan y sienten. A partir de allí, buscar la causa de su ansiedad para poder abordarla.
  • Si el problema radica en el ámbito educativo, ayudarles con otras estrategias de estudio, horarios y apoyo académico, sin regañar y amenazar.
  • Buscar espacios de diversión y actividad física, necesarios para liberar estrés, salir de la rutina, olvidar por pequeños momentos las dificultades y compartir ratos agradables con los demás.
  • Practicar ejercicios de relajación, respiración y meditación.
  • Tener actividades de descanso como escuchar música, dibujar, escribir, ver una serie, jugar con una mascota.
  • Tener personas de confianza al lado, que nos escuchen y den su punto de vista ante el problema que se tenga, puede que nos guíen y hasta proporcionen la solución a una dificultad que por el mismo bloqueo causado por la ansiedad no lográbamos percibir.
  • Tener grupos de apoyo o ayuda de profesionales en el área.
  • Es importante que se reconozcan las virtudes, áreas fuertes que se tienen y que se utilicen, y con las áreas débiles de la persona, se debe hacer entender que pueden mejorar, que no es malo fallar y empezar las veces que sean necesarias. Esto ayuda al proceso de aceptación y del crecimiento que se tiene que ir teniendo conforme enfrentamos las dificultades.

Lo anterior es solamente una pincelada de lo que podemos hacer para nosotros mismos y para ayudar a los adolescentes a mejorar su estilo de vida y cambiar malos hábitos que aprenden; también para resolver las situaciones que les generan malestar y ansiedad, ya que, aunque se ataque la ansiedad como tal, si no se busca solución a los factores desencadenantes, continuará presente y no tendrán capacidad de madurar ni enfrentar las etapas de su vida a futuro.

Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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