Doloroso adiós a “Naranjito” Featured

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Fallece reconocido músico nacional, profesor de música y director de la banda de la escuela de Dulce Nombre. 

Alberto Chacón Zumbado, más conocido por sus amigos como “Naranjito”, le dio un sorpresivo y tempranero adiós a este mundo, tras fallecer víctima de covid-19, luego que había sido internado el 23 abril, pero su condición se fue complicando y agravando hasta colapsar.

Tan solo el 23 de marzo, Alberto había estado en el programa Mi casa es su casa de Multimedios,  donde compartió con el periodista Oswaldo Alvarado y tocaron y cantaron varias piezas, y un mes después ambos estaban en cuidados intensivos por la covid; Alberto murió el 5 de mayo y cuatro días después, el 9, falleció Oswaldo.

 

Ritmo y alegría

Alberto alegró en muchas ocasiones las calles coronadeñas imponiendo su ritmo y alegría al frente de la banda de la escuela de Dulce Nombre, especialmente los 15 de Setiembre. De su autoría son los himnos de la escuela y kínder de Dulce Nombre, del kínder de la José Ana Marín y de la escuela Pío XII de Cascajal; se consideraba un autodidacta y decía que tocaba 21 instrumentos musicales incluida la guitarra, que aprendió a los cuatro años viendo tocar a su hermano.

Durante los 25 años que estuvo en la escuela de Dulce Nombre, 1994-2019 cuando se pensionó, Alberto se ganó el cariño de docentes, alumnos y padres de familia, al igual que lo hizo en el ambiente musical nacional, a lo largo de sus 50 años como trombonista en que participó en varias orquestas.

Naranjito contaba con 59 años de edad y entre sus últimos proyectos estaba dirigiendo una orquesta cristiana llamada La Gran Comisión CR, y promocionando sus dos últimas producciones Bésame mucho y Extraños en el paraíso.

 

Llanto en la red

La partida de Alberto fue ampliamente lamentada a través de las redes sociales, sobre todo en Facebook, donde mucha gente, amigos, familiares y exalumnos suyos manifestaron el pesar por su fallecimiento.

Karo Chacón: “Muy triste su partida, un ser humano cálido y amoroso. Como profesor agradezco que siempre se topaba a mis hijas y las saludaba con cariño y les preguntaba por su etapa de colegio y universidad y se mostraba orgulloso. Se le apreciaba muchísimo, y que su música llene el cielo por siempre, querido profesor”.

Verónika GaMo: “Alberto siempre ponía sonrisa en nuestras caras a pesar de las adversidades, alegraba por donde pasara, siempre cantando, siempre enamorado de la música. Nos deja un gran vacío a todos lo que con él compartimos. Un abrazo al cielo y a su familia mucha fortaleza”.

Cristina Ramírez: “Fue mi profesor de música en la escuela hace años. Gran persona, gran maestro, gran artista y un excelente ser humano. Feliz partida y feliz regreso a las estrellas.  Que si tuviera mi flautita dulce tocara el Himno de la Alegría que nunca me salió bien y siempre te daba risa”. 

Yvonne Carballo: “Qué les puedo decir de este señorón. Lo conocí de niña cuando fue compañero de mi papá en la Orquesta de Otto Vargas. En el colegio (Liceo de Moravia) fue mi profesor de música, mucho tiempo después fue el profesor de mis hijos en la escuela Dulce Nombre de Coronado. Hace unos años me volví su profesora para ayudarlo a mejorar su salud, y desde hace un año éramos compañeros y colegas en la Orquesta Los del Camino CR”.

Stella Brenes: “Que en paz descanse el Profe Alberto, súper querido en la escuelita de San Blas, donde tantos niños desfilaron el 15 de Setiembre al ritmo de las canciones que les enseñaba con tanto cariño”.

Mayra Orozco: “Cuando estuvo ensayando la banda en la escuela (de Dulce Nombre) pude disfrutar de su amistad, siempre me buscaba porque yo hacía café y tomábamos juntos en las mesitas de los patios, fue bueno conmigo. Dios me lo tome en sus brazos”.

 

Alberto Chacón Zumbado, siempre orgulloso de que la banda de la escuela de Dulce Nombre estuviese entre las mejores, en los desfiles del 15 de Setiembre.

 

Para Alberto, la música fue el amor de su vida y finalizó sus días al frente de una orquesta cristiana.

 

Un mes antes de ser internados, Alberto y el periodista Oswaldo Alvarado compartieron en el programa Mi casa es su casa; ambos murieron con pocos días de diferencia.

 

Adiós Naranjito 

“No perdí la fe en que mi amigo querido y admirado saliera airoso de su etapa de internamiento por haber contraído covid. Pero Dios quiso que sus notas musicales siguieran camino al más allá…

Entró al Calderón Guardia a salón el sábado 24 de abril y comunicativo a como era, al hablar a los demás pacientes cercanos les dio a saber su preocupación por no tener pasta de dientes, jabón, sandalias, pues llegó al hospital sin creer que sería hospitalizado.

Sus compañeros internados lo notaron nervioso ante el contagio y le dijeron que todos experimentaban el mismo temor.

Esto me lo narró una muchacha que ese día lo vio llegar al nosocomio, y a ella le tocó la dicha de regresar a casa, y cuenta que le impresionó la alegría de él ante su salida, se puso tan feliz como si fuera él a quien dieron de alta, y con lo que habló con Alberto ese día, opina pudo palpar al ser humano maravilloso que era.

Su rostro de hombre bonachón era el reflejo de un alma hermosa.

Siempre que nos encontrábamos sentía su forma de ser cariñosa y especial, y de inmediato algún comentario del medio musical iniciaba.

Y llamarme para hacer alguna observación sobre algo que estaba pasando era algo que hacía con frecuencia.

Recuerdo sus constantes invitaciones a que fuera a escuchar lo bien que estaba sonando la orquesta a la que perteneció hasta antes de pandemia, Dimensión Tik de Adolfo Rodríguez.

Solo basta leer todo cuanto le han escrito sus colegas de la música, para entender lo querido que era este personaje de la música y la bohemia.

Nunca se casó, era orgulloso de su soltería, para él su mundo, su aire, su trabajo, su vida toda era soplar de la manera más perfecta posible su compañero inseparable, su trombón, y enseñar a muchos muchachos a ejercitarlo, y profundizar en conocimientos en música, fue su pasión como educador.

No era empírico, cursó estudios en la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica.

Naranjito era muy fervoroso y a los pocos días de saber que tenía covid comentó: " He sido obediente de los protocolos de Salud, sin embargo, este virus no perdona y de manera inesperada nos puede dar, amigos cuídense, esto no es un juego".

Y me llega el último mensaje de reflexión que me mandó y cuando me puso: "Solo nuestro Padre Celestial tiene todo el poder para parar esto".

Sus muchos amigos, colegas, alumnos y familiares no dejaron de orar pidiendo por su sanación, pero Dios quiso que el gordito bueno y amistoso llegara a su Santo Seno.

 

Escri-Viendo

Por Jeannette Zamora

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