24
Noviembre

A inicios de año, siempre pensamos en nuestras metas, proyectos, deseos, ilusiones y mucho más, no solo desde el área personal, sino también en los ámbitos familiares, académicos o profesionales, laborales, espacios sociales para compartir con los amigos y compañeros en general. Surgen emociones profundas de qué voy a hacer para que el año que comienza sea diferente, que marque en la vida para bien, que podamos mejorar aspectos que se requieren trabajar y que por alguna razón no fue posible en etapas anteriores. 

10
Noviembre

 

La ansiedad es una reacción emocional de adaptación, anticipación y normal ante eventos de resultado incierto que imaginamos como amenazantes, o ante situaciones ante las cuales pensamos que no tenemos recursos suficientes para afrontarlas.

También puede ser una reacción útil para ser más eficientes en la tarea que pretendemos realizar. Por ejemplo, un nivel de ansiedad moderado puede hacer que trabajamos más eficazmente, o que aprovechemos más el tiempo que tenemos.

Algunas de las sensaciones físicas que una persona puede presentar, ante un evento ansioso,  son la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, opresión en el pecho, tensión muscular, sudoración de las palmas de las manos, aumento en la temperatura, malestar en el estómago, mareos, temblor en las manos y las piernas, dilatación de las pupilas, palidez facial, hormigueo o náuseas.

Por otro lado, se manifiestan problemáticas a nivel emocional y cognitivo como presencia de nerviosismo, angustia, pensamientos negativos, ideas obsesivas, problemas de concentración, dificultad para tomar decisiones, irritabilidad, inseguridad, susceptibilidad y algunas preocupaciones excesivas.

Es notorio que a nivel conductual se sufran cambios producto de la ansiedad, por ejemplo, los bloqueos, la rigidez, la dificultad para expresarse o actuar, tener cambios en la alimentación y en el sueño, no poder establecer relaciones sociales asertivas y evitar situaciones.

Debemos prestar atención a cada una de las consecuencias de esta problemática, ya que podríamos tener más complicaciones a futuro, como la poca tolerancia a la frustración, problemas en el estado de ánimo, afectación en la cotidianidad, incapacidad de interactuar con los demás, deterioro de la autoestima, o no poder realizar actividades personales, laborales o académicas, ya que surgen sentimientos de incapacidad.

Cada persona maneja la ansiedad de forma diferente y particular, sin embargo, podemos tomar en cuenta ciertas recomendaciones para bajar un poco los niveles e ir poco a poco teniendo estabilidad. Dentro de ellas tenemos:

  1. Hacer ejercicios físicos, de relajación, respiración o yoga.
  2. Trabajar en los pensamientos que generan la ansiedad por medio de un registro.
  3. Aumentar la autoestima.
  4. Desahogar y exponer las preocupaciones, dudas o sentimientos.
  5. Aprender a actuar y afrontar las dificultades, no evitarlas.
  6. Planificar y ocupar el tiempo.
  7. Interpretar los problemas como desafíos y no amenazas.
  8. Dormir bien, establecer un horario para descansar.
  9. Tener una alimentación sana y equilibrada y tomar mucha agua.
  10. Buscar ayuda profesional.

Recuerda que a pesar de lo negativo, la ansiedad también nos prepara para:

Luchar, enfrentar o atacar el posible peligro o problema.

Huir del posible peligro o amenaza.

Evitar las situaciones aversivas o temidas.

Dar herramientas o conocimientos para enfrentar riesgos y acceder a nuestros objetivos.

 

Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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03
Septiembre

La motivación es la clave para entender por qué los seres humanos son perseverantes buscando ciertos logros; es la “palanca” que mueve las conductas, la que permite provocar cambios y crecimientos en la vida, teniendo presente que no todos los días son igualmente activos, pero debemos persistir en las metas hasta ver resultados y llegar a la realización. 

05
Julio

Entendemos como concepto de inteligencia emocional aquella habilidad que tienen las personas para sentir, entender, expresar, controlar y modificar sentimientos y emociones, tanto personales como de otras personas. Esta inteligencia incluye motivación, perseverancia, empatía y adaptación. Gran parte de las decisiones de nuestra vida diaria son influenciadas por las emociones, aunque no nos demos cuenta.

Dentro de la inteligencia emocional la persona posee un conocimiento emocional de sus sentimientos y emociones, reconociendo la influencia que tiene su estado anímico en su comportamiento. También se evidencia un autocontrol, es decir, una actitud donde podemos analizar las emociones y no dejarnos llevar por ellas de forma ciega y que nos lastime.

22
Marzo

Los valores son parte de la identidad de todo ser humano, son una guía del comportamiento cotidiano. Según el patrón de crianza que tenga cada persona, así se va creando una escala de valores que se ponen en práctica de acuerdo con la decisión personal, cuando somos más conscientes de las actitudes y de la manera en cómo enfrentamos las situaciones de la vida.

Cuando cada uno de nosotros actúa por los valores lo hacemos por conviccción y la creencia que tengamos, aun si otras personas piensan diferente, o no están de acuerdo con nuestro punto de vista.

De acuerdo con la importancia que tenga en nuestra vida cada persona o actividad realizada, así será el valor que le pondremos en la escala personal, es decir, si para mí es más importante la opinión de los demás y no mi satisfacción, le daré un valor más significativo a lo que expresen las otras personas, y así será con muchos ejemplos; la diferencia la marcará la coherencia que tenga entre lo que digo y hago poniendo como primer criterio mis valores.

Si realizamos una lista de los valores existentes, sería muy amplia; sin embargo, es importante mencionar algunos como referencia, ya que son la base para poder relacionarnos en los distintos ambientes, y también, nos hace refrescar los que necesitamos tener presentes en el diario vivir, a pesar de ser criticados por otros.

Tenemos la honestidad, es decir, somos auténticos y coherentes, no mostramos diferentes caras, sino que se respeta la verdad, sea o no agradable para otros.

La responsabilidad que implica que asumimos las obligaciones que tengamos, poniendo cuidado a las decisiones y posibles consecuencias sin dejar que otros asuman nuestros errores o funciones específicas.

La sinceridad que tiene relación con la expresión libre sin tener que fingir lo que no somos, teniendo cuidado en no perjudicar a los demás; la sinceridad va construyendo la confianza, pues es un instrumento importante para mostrar a otros la franqueza y transparecia que tenemos.

A muchos se nos dificulta poner en práctica lo que conocemos como tolerancia. Este valor se basa en aceptar con madurez y voluntad las opiniones de los otros, a pesar de que son distintas a las nuestras, no descalificamos ni somos indiferentes.

La comunicación, el respeto y el compañerismo van de la mano, y se tornan indispensables para poner en práctica otros valores, que son igual de necesarios para la convivencia personal y con las otras personas.

El no etiquetar, no suponer, el no tener prejuicios, entre otros, son parte del respecto y compañerismo, además el no aplicar esas situaciones groseras, permite que la comunicación se base en principios y no en hipótesis.

Existen otros valores, por ejemplo, el compañerismo, el aprendizaje, la solidaridad, la superación, que son igualmente significativos en nuestras vidas, y que deben ponerse en práctica hasta donde sea posible en nuestras actitudes diarias; sin embargo, cada uno de nosotros es quien decide la actitud y la manera de comportarse frente a las personas, las oportunidades, las dificultades o las responsabilidades, decidimos si asumimos o evadimos, siempre y cuando intentemos tener un vínculo armonioso con quienes tengamos al lado, y realicemos un esfuerzo por sentirnos plenos asumiendo el compromiso y analizando la pregunta: ¿Cuáles valores pongo en práctica para ser cada día una mejor persona? Será que necesito replantearme algunas ideas, proyectos o decisiones, o por el contrario, estoy estable con lo que siento, pienso y actúo.

 

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Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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12
Febrero

Cuando mencionamos la palabra histeria probablemente se nos venga a la mente imaginar a una persona gritando, perdiendo el manejo de sus impulsos y capacidad de razonamiento, como dicen otros “alguien como volcán explotando y echando chispas”. Pero será que un ser humano con histeria es precisamente eso, y está tan acostumbrado que ya vive con ese patrón de comportamiento. Veamos algunos detalles importantes.

La histeria puede tener varias definiciones o connotaciones, por ejemplo puede catalogarse como un estado de ánimo que altera a la persona llegando a un nivel de bloqueo tal, que requiere de unos minutos para retomar la calma ante la situación que provocó esta actitud. También se puede relacionar con un estado de nervios pasajero provocado por factores estresantes, temores, fobias, preocupaciones, como lo puede ser por ejemplo que un ser humano sea sometido a enfrentar una fobia (temor a las alturas o un animal particular), esto puede provocar un momento traumático generando que la persona se altere, se sofoque, grite, incluso se desmaye por no soportar el evento.

Por otro lado, tenemos la histeria que busca manipular a los demás con el objetivo de convertirse en víctima creando falsas expectativas en su entorno, y así obtener lo que desea sin importar el dolor causado, más aun cuando se ven amenazados por errores cometidos y que deben asumir consecuencias al respecto.

En algún momento de la vida, hemos tenido cerca a una persona histérica a la que llamamos dramática, y puede ser que efectivamente sea exagerada y no requiera de nuestra atención, pero también se dan casos donde ese amigo, compañero o familiar, tiene un problema fuerte que va más allá de un ataque de histeria o de un drama para llamar la atención.

Para entender un poco más la histeria analizada no como un drama, sino como un problema, es esencial tener claridad de algunos inconvenientes que se presentan en la salud de la persona; entre ellos están: la pérdida de memoria, problemas al respirar, dolor muscular y de articulaciones, molestias de cabeza, en ocasiones incapacidad para caminar, ataques de pánico, mareos, vómitos o diarrea, problemas digestivos, alteraciones visuales, fatiga, entre otros; así también a nivel emocional se presenta depresión, estrés, reír o llorar sin motivos, ansiedad y/o preocupaciones.

No se tiene claridad de que sea un solo factor el que influya en la aparición de la histeria, pero se asocia con el estrés, las situaciones emocionales extremas, las experiencias traumáticas, la depresión, los miedos, fobias y preocupaciones fuertes, la falta de aceptación, ansiedad, repetición de patrones y otros.

No existen medidas preventivas, o bien curativas, para la problemática de la histeria, pero sí ciertas recomendaciones para considerar en caso de tener algunos comportamientos evidentes y que ayuden en el autocontrol. Dentro de estas tenemos los ejercicios de relajación y meditación, ejercicio físico, hablar con personas de confianza, mantener la mente ocupada, escribir cuando no se tiene el control de algo para desahogarse; en casos muy severos, buscar ayuda de profesionales para que proporcione herramientas más estables, y analice el caso particular, ya que todos son diferentes y las razones que provocan la aparición de la histeria varían entre uno y otro.

Tengamos presente que si la histeria que mostramos es por manipulación, es importante tomar conciencia, madurar, asumir responsabilidades y consecuencias, trabajando las otras áreas débiles. Todo cambio por más pequeño que sea, marca avances y ayuda a ver la vida desde otro punto de vista, a pesar de los problemas que se presenten en el camino.

 

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*Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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29
Diciembre

Todos tenemos nuestra autoestima, nuestros proyectos para seguir y una forma de ser particular. Existen personas con una gran humildad y transparencia, que a pesar de ser profesionales, plenos, con grandes trabajos, bienes materiales, y muchísimas características deseables por otros, no dejan de tener su esencia marcada por valores y respeto a los demás. Sin embargo, por otro lado están las personas arrogantes, que tienen una imagen de sí mismos engreída, prepotente, que se sienten superiores a todos y desprecian, humillan y ofenden a quienes tienen a su lado, sin importar si lastiman o violentan los derechos. 

01
Diciembre

La ira es una emoción presente en el ser humano que se evidencia con mucha frecuencia en el diario vivir. Esta conducta es aprendida y se convierte muchas veces en un hábito, por lo que es importante implementar hasta donde sea posible el autocontrol, que es la capacidad que adquirimos para controlar nuestras emociones y comportamientos antes de que sean estos los que nos controlen a nosotros. 

30
Octubre

Todos tenemos una sonrisa que, sin lugar a dudas, cautiva a las personas que están a nuestro alrededor; es una muestra de alegría, de cortesía cuando saludamos, de cariño hacia los seres queridos, de motivación cuando logramos alcanzar una meta o cuando queremos ayudar a otros a sentirse positivos y que olviden por momentos sus preocupaciones o sufrimientos. También es una herramienta que trasmite confianza, que seduce, que halaga si del tema de amores se trata. 

13
Agosto

A lo largo de la vida, nos encontramos en situaciones o momentos que nos obligan a cuestionar el camino que seguimos, y nos piden reestructurarlo y volver a empezar. Es aquí cuando surgen preguntas como: ¿Qué debo hacer? ¿Cómo empiezo de nuevo? ¿Cuáles son los pasos para seguir? ¿Será que es lo correcto? ¿Me lastimaré otra vez?, entre muchas más, que se responderán conforme avancemos y luchemos por ser mejores, teniendo madurez y tolerancia ante las pruebas que se manifiestan en el día a día, anteponiendo la actitud positiva, sin mirar hacia atrás y teniendo la claridad de que se han cometido errores, se han tenido desilusiones, tropiezos, miedos, dudas, sufrimientos y otros, que lastiman, pero que también fueron experiencias de crecimiento, enseñanza y de oportunidades para valorar lo que se tiene, para merecer mejores cosas y para ver la luz en el camino cuando se han atravesado momentos dolorosos; por ello es importante renacer a pesar de todo lo vivido. 

08
Julio

Cuando una persona se encuentra con ansiedad sin importar los factores que la provoquen, esta viene acompañada comúnmente de cambios de ánimo y estrés. En los adolescentes, la ansiedad surge principalmente porque, al ser un período de transición, deben ir asumiendo responsabilidades, tomar decisiones, analizar lo que ejecutan y otras. En ocasiones, no cuentan con los recursos necesarios para superar con éxito las adversidades, de allí surge el bloqueo y la desesperación sin saber cómo salir adelante. 


Las expectativas que la sociedad y los padres de familia muestran a los jóvenes son armas de doble filo, que sin darnos cuenta están provocando que los menores se sientan solos, estresados, inútiles, poco capaces, inseguros, con desesperanza y que vivan el día a día sin disfrutar de su etapa.

Las exigencias y los fracasos en el rendimiento académico, problemas dentro del núcleo familiar como los procesos de duelo, desempleo de los padres, discusiones, divorcios; las actitudes de los padres tales como ignorar, comparar con otros, favoritismo entre hijos, expresarse de forma negativa llamándolos inútiles, vagos, tontos; inclusive, cuando los condicionan en que si no “cumplen” con lo que deben los sacarán del colegio y otros factores, provocan frustraciones, depresiones, enojos, inseguridades, negatividad, miedo, baja autoestima y una ansiedad tan marcada, que afecta al adolescente no solo en lo emocional y desempeño, sino también el área física enfermando con frecuencia.

Aunque no existe una alternativa eficaz en su totalidad para eliminar la ansiedad, sí existen estrategias para disminuirla y aprender a sobrellevarla sin que afecte el rendimiento cotidiano de la persona. Se detallan a continuación algunas sugerencias:

  • Reconocer que se está mal y se requiere ayuda.
  • Los padres de familia deben tener paciencia y emplear la comunicación con los hijos para que puedan expresar lo que piensan y sienten. A partir de allí, buscar la causa de su ansiedad para poder abordarla.
  • Si el problema radica en el ámbito educativo, ayudarles con otras estrategias de estudio, horarios y apoyo académico, sin regañar y amenazar.
  • Buscar espacios de diversión y actividad física, necesarios para liberar estrés, salir de la rutina, olvidar por pequeños momentos las dificultades y compartir ratos agradables con los demás.
  • Practicar ejercicios de relajación, respiración y meditación.
  • Tener actividades de descanso como escuchar música, dibujar, escribir, ver una serie, jugar con una mascota.
  • Tener personas de confianza al lado, que nos escuchen y den su punto de vista ante el problema que se tenga, puede que nos guíen y hasta proporcionen la solución a una dificultad que por el mismo bloqueo causado por la ansiedad no lográbamos percibir.
  • Tener grupos de apoyo o ayuda de profesionales en el área.
  • Es importante que se reconozcan las virtudes, áreas fuertes que se tienen y que se utilicen, y con las áreas débiles de la persona, se debe hacer entender que pueden mejorar, que no es malo fallar y empezar las veces que sean necesarias. Esto ayuda al proceso de aceptación y del crecimiento que se tiene que ir teniendo conforme enfrentamos las dificultades.

Lo anterior es solamente una pincelada de lo que podemos hacer para nosotros mismos y para ayudar a los adolescentes a mejorar su estilo de vida y cambiar malos hábitos que aprenden; también para resolver las situaciones que les generan malestar y ansiedad, ya que, aunque se ataque la ansiedad como tal, si no se busca solución a los factores desencadenantes, continuará presente y no tendrán capacidad de madurar ni enfrentar las etapas de su vida a futuro.

Licda. Carolina Blanco Vargas

Psicóloga. Para consultas: 8846-7110

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05
Junio

Todos nosotros convivimos diariamente con algún adolescente, ya sean hijos, sobrinos, primos, hermanos, amigos, vecinos, o bien, son los pilares dentro del trabajo donde nos desenvolvemos.

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